
Un hombre volvía de madrugada a casa después de trabajar. En una calle cercana se encontró con otro hombre, con evidentes signos de borrachera, que estaba buscando algo al lado de la única farola encendida de la calle. Parecía nervioso, por lo que nuestro hombre se dirigió a él y le dijo si le podía ayudar en algo.
- He perdido las llaves de mi casa, y no las encuentro - farfulló -, ¿podría usted ayudarme?, es que estoy un poco bebido.
Y los dos se pusieron a buscar. Nuestro hombre que al no estar borracho conservaba todas sus facultades sensoriales y cognitivas, se dio cuenta que las llaves no estaban allí, por lo que le preguntó al borracho si estaba seguro de haber perdido las llaves en ese punto de la calle o en cualquier otro lugar.
- Ah, no, no las he perdido aquí, las perdí allí - señalando un punto bastante distante del que se encontraban.
- Perdone, pero si está seguro de haberlas perdido allí, ¿por qué motivo la busca aquí?
- Es que aquí es donde hay luz.
A veces no sólo es necesario saber lo que se busca, además tenemos que arriesgarnos a lo incierto, lo que no es seguro, en este caso, oscuro. "La locura no es hacer cosas alocadas, sino hacer siempre la misma cosa esperando obtener resultados diferentes". Y yo añadiría, "y que nos satisfagan instantáneamente".



No comments:
Post a Comment